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ESTATUTOS DE LA ELP
Preámbulo
La
Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano inicia su andadura en
el segundo siglo del psicoanálisis, a partir del año 2000. Lleva en su
denominación dos improntas definitivas, efectos de la transformación
histórica del psicoanálisis realizada por la enseñanza del doctor Jacques
Lacan. La expresión *Escuela Lacaniana* ahora justificada, cuenta ya con una
generosa y compleja experiencia: dos décadas de Encuentros Internacionales,
la fundación de Escuelas en todo el mundo, la nominación de Analistas de la
Escuela según el dispositivo del pase concebido por Jacques Lacan, la
fundación de una Asociación Mundial de Psicoanálisis, la experiencia de la
crisis y sus modos de resolución. Esta secuencia histórica ha posibilitado
constituir la amplia comunidad psicoanalítica de la Escuela, donde confluyen
sus Sedes y Comunidades. Esta Escuela juega activamente su papel,
reconociéndose en la vía lacaniana en el psicoanálisis y, por tanto, estando
dispuesta a discutir una y otra vez, las condiciones de posibilidad de la
experiencia analítica, en los tiempos en que la civilización manifiesta en
forma patente *el grado creciente de sus impasses*.
A su vez,
la expresión *Campo Freudiano* nos recuerda un resultado inmediato de la
enseñanza de Jacques Lacan en su movimiento de reconquista del
psicoanálisis, constituir una red internacional no homogeneizada por ningún
modelo estándar de la experiencia de la cura. Esta red del Campo Freudiano,
actuó desde sus inicios como una fuerza material capaz de sincronizar el
trabajo en distintas ciudades, vinculando incluso a practicantes aislados en
sus distintos exilios. Esta marca inaugural fue irreversible, el Campo
Freudiano abrió las puertas a una clínica lacaniana inteligible y
transmisible, invitó a una indagación sobre los cambios axiomáticos en la
enseñanza de Lacan y el correlato político de su Escuela. Por último, la
superficie abierta del Campo Freudiano hizo posible a lo largo de los años
un juego tenso de proximidades lejanas nunca visto en ninguna otra comunidad
analítica, incluyendo en esto un decisivo cambio de idiosincrasia entre sus
miembros. La Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano,
intentará corresponder a dicho legado, con los dispositivos del pase y del
cartel, seguirá promoviendo entre los practicantes la demostración de sus
conclusiones, alentará la lectura de los signos diversos que configuran el
horizonte de una época y se intentará prodigar en una causa analítica que no
quiere deberle nada a otra cosa que no sea la transferencia en la cura y la
transferencia de trabajo en la Escuela.
Siendo
hija de su tiempo, la Escuela Lacaniana del Campo Freudiano viene precedida
por la declaración de la Escuela Una, que le contagia con el espíritu de su
Conversación. La Escuela Una es una puesta a punto permanente que no le dará
a la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis mas que la incitación a que cada uno
cambie la métrica de lo lejano y lo cercano, *puede conversar con los que
están lejos* sobre lo que es apropiado para el psicoanálisis en el siglo
XXI.
Siendo
hija de su tiempo, la Escuela Lacaniana del Campo Freudiano viene precedida
por la declaración de la Escuela Una, que le contagia con el espíritu de su
Conversación. La Escuela Una es una puesta a punto permanente que no le dará
a la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis mas que la incitación a que cada uno
cambie la métrica de lo lejano y lo cercano, *puede conversar con los que
están lejos* sobre lo que es apropiado para el psicoanálisis en el siglo
XXI.
En esa
Conversación no sólo se hace historia del psicoanálisis, también se examinan
las coyunturas científicas, filosóficas, estéticas, que dan forma a la época
del *Otro que no existe*. Se conversa en fin sobre el psicoanalista, sobre
la Escuela como experiencia subjetiva, y sobre el mundo en el que el
psicoanalista transita. En este aspecto, la conversación es el modo en que
la Escuela Una discute con cada Escuela su porvenir.
***
La Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano hace suya la
intención expresada por Jacques Lacan en su Acto de fundación, y se inscribe
en el movimiento de reconquista del campo freudiano que lanzó el 21 de junio
de 1964. La Escuela adopta, igualmente, los principios contenidos en su
Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela (1967). Con la Asociación
Mundial de Psicoanálisis y con las otras Escuelas del Campo Freudiano piensa
orientar a aquellos que, en el campo abierto por Freud, quieren proseguir
con Lacan.
I.
Disposiciones generales
Artículo 1. - Denominación, duración, sede
Se constituye la "Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano"
(en adelante la "Escuela"), en régimen de autonomía y al amparo de la
legislación actual. La Escuela es una asociación sin ánimo de lucro, de
duración indefinida, con domicilio social en Barcelona, Diagonal, 333, 3º
1ª, y cuyo ámbito de actuación es todo el territorio español.
Artículo 2. - Fines.
La Escuela desarrolla una labor de carácter social y cultural. Los fines de
la Escuela son la promoción y el desarrollo del psicoanálisis, en
conformidad con los fines de la Escuela Europea de Psicoanálisis del Campo
Freudiano y de la AMP. Tiene como objeto restaurar la verdad del
psicoanálisis, transmitir su saber, ofrecerlo al control y al debate
científico, y fundamentar con razones la calificación del psicoanalista.
Persigue orientar a quienes quieren proseguir, en el campo abierto por
Sigmund Freud, las enseñanzas del psicoanalista Jacques Lacan. La Escuela
garantiza la relación del psicoanalista con la formación que ella dispensa.
Artículo 3. - Medios
Para el cumplimiento de su objeto y finalidad, la Escuela se sirve de todos
los instrumentos necesarios: grupos de trabajo (denominados carteles),
jornadas de estudio, congresos, conferencias, seminarios, organización y
mantenimiento de biblioteca, publicaciones, y demás actividades que estime
convenientes.
II. De
la condición de miembro
Artículo 4. - Admisiones
Para formar parte de la Escuela hay que ser mayor de edad y poseer capacidad
de obrar. Para ser admitido en la Escuela hay que dirigir una solicitud por
escrito a su Presidente. El Consejo de Administración decide la admisión
después de consultar al Consejo de la AMP. La Comisión del Pase mencionada
en el Artículo 19 puede recomendar al Consejo de Administración la admisión
de miembros, de acuerdo con el procedimiento de su reglamento interno.
Artículo
5. - Composición
a) La Escuela está
compuesta por los miembros admitidos por el Consejo de Administración,
que se ordenan en función de los títulos y categorías del Artículo 17.
b) El Consejo de Administración puede admitir a miembros residentes en
el extranjero, que participan en las Asambleas con voz y sin voto.
c) El Consejo de Administración puede nombrar como miembros honoríficos
a personas físicas o jurídicas, con voz y sin voto en las Asambleas, y
que están dispensados del pago de las cuotas.
d) El Consejo nombra automáticamente como miembros ex-officio al
Delegado General y a los miembros vigentes del Consejo de la AMP
(Asociación Mundial de Psicoanálisis); ellos conforman el Comité Asesor
de la Escuela; están dispensados del pago de las cuotas; participan con
voz y sin voto en las Asambleas.
Artículo
6. - Derechos de los miembros
La condición de miembro de la Escuela comporta los siguientes derechos:
a)Asistir a las
reuniones de la Asamblea General con voz y voto.
b)Elegir y ser elegido para los cargos representativos y de gestión de
los órganos de gobierno.
c)Intervenir en el gobierno y en las gestiones, servicios y actividades
de la Aso ciación, de acuerdo con la normativa legal y estatutaria.
d)Exponer a la Asamblea General, al Directorio y al Consejo de Ad
ministración, así como a los órganos directivos de la Escuela Europea de
Psicoanálisis, todo aquello que considere que pueda contribuir a
realizar los fines de la Escuela de forma más eficaz.
e)Ser escuchado previamente antes de la adopción de medidas
disciplinarias, que se desarrollarán en los términos del art. 8 c.
f)Recibir información sobre las actividades de la Asociación, en el
respeto de la confidencia psicoanalítica.
g)Hacer uso de los servicios comunes de la Asociación.
h)Recibir el anuario.
i) Impartir enseñanzas, teniendo en cuenta que quien enseña lo hace a su
propio riesgo.
Los miembros informan al Directorio de las enseñanzas que realizan; el
Directorio puede facilitar su realización.
Artículo
7.- Deberes de los miembros
Son deberes de los miembros:
a)Colaborar activamente
en la consecución de las finalidades de la Escuela.
b)Contribuir al sostenimiento de la Escuela, en particular con el pago
de las cuotas, nacional y local, y de aquellas otras aportaciones
económicas aprobadas por la Asamblea General ; pagar la cuota
internacional de la AMP;
c)Cumplir los acuerdos de la Asamblea General.
d)Respetar en todos los casos la confidencia psicoanalítica.
e)Mantener en toda ocasión los modos propios de una affectio societatis
esclarecida.
Artículo
8.- Pérdida de la cualidad de miembro
La cualidad de miembro se pierde:
a) por baja voluntaria,
comunicada por escrito al Presidente, quien la transmite al Consejo de
Administración;
b) por pérdida de la cualidad de miembro de la Asociación Mundial de
Psicoanálisis (AMP);
c) por exclusión por motivo grave, decidida por el Consejo de
Administración después de oído el interesado;
d)por exclusión por falta de pago de las cuotas, tanto nacional como
local e internacional, después de los avisos usuales y tras el examen
por parte del Consejo de Administración del caso particular.
La falta de pago implica la suspensión automática e inmediata de toda
participación en los órganos, instancias y asambleas nacionales y locales de
la Escuela, hasta la satisfacción de las sumas debidas.
III.
Régimen económico de la Escuela
Artículo
9. - Calificación económica
La Escuela es una entidad sin finalidad de lucro. En consecuencia, los
cargos elegidos no tienen retribución económica. Todos los ingresos que la
Escuela pueda obtener redundarán en beneficio de sus fines.
Artículo
10. - Recursos
Los recursos económicos de la Escuela proceden:
a)de las cotizaciones de
sus miembros, fijadas para cada categoría y grado, para cada comunidad y
sede, por el Consejo de Administración según propuesta del Directorio
aprobada por la Asamblea General;
b)de la venta y suscripción de sus publicaciones y los derechos de
inscripción a sus actividades;
c)de las rentas de sus bienes;
d)del producto de las retribuciones percibidas por los servicios
prestados;
e)de todos los recursos ordinarios y extraordinarios autorizados por la
ley.
IV. La
Asamblea General
Artículo
11. - La Asamblea General
La Asamblea General, órgano soberano de la Asociación, reúne al conjunto de
los miembros de la Escuela. Tiene las siguientes funciones:
a)Aprobar los informes
que anualmente presentan el Directorio y el Consejo de Administración.
b)Aprobar el presupuesto anual, las cuentas correspondientes al año
anterior y el importe de las cuotas.
c)Acordar la baja o separación definitiva, con un expediente previo, de
los asociados y asociadas
d)Discutir el tema de las Jornadas científicas.
e)Definir la actualidad de los problemas del psicoanálisis.
f)Debatir sobre la vida institucional y conversar sobre las finalidades
y los medios de la práctica analítica y sobre las perspectivas
contemporáneas, nacionales e internacionales del psicoanálisis.
g)Discutir la programación de los eventos que se realizarán a lo largo
del año siguiente. Asimismo, corresponde a la Asamblea en sesión
extraordinaria convocada al efecto: h)Modificar los Estatutos
i)Acordar la disolución de la Asociación.
Artículo
12. - Sesión ordinaria de la Asamblea General
a)La Asamblea de la
Escuela se reúne en sesión ordinaria una vez al año, previa convocatoria
del Consejo de Administración, comunicada con un mínimo de 21 días de
anticipación, que contiene el orden del día, el lugar, la fecha y la
hora de la reunión. Está presidida por el Presidente de la Escuela.
b)El Consejo de Administración puede autorizar el voto por correo; en
este caso, debe figurar en la convocatoria;
c)El Consejo puede también permitir la delegación de voto; ésta también
debe figurar en la convocatoria.
d)Las decisiones de la Asamblea se adoptan por mayoría simple de los
votos ex cluyendo votos en blanco. Las cuestiones referidas a las
actividades de la Es cuela y a su gestión se deciden a mano alzada, y la
elección de los miembros para los órganos directivos mediante sufragio
secreto. El Consejo de Administración puede decidir con carácter previo
que determinadas votaciones se hagan mediante sufragio secreto,
circunstancia que deberá constar expresamente en la convocatoria.
V. De los
órganos directivos
Artículo
13. - El Presidente
a) El Presidente dirige
la Escuela y la representa legalmente en la vida civil; convoca y
preside el Consejo de Administración.
b) El Presidente es elegido por dos años por la Asamblea Ordinaria a
partir de las candidaturas presentadas. En la primera vuelta, la
elección se hace por mayoría absoluta; en el caso de que ningún
candidato consiga dicha mayoría, se efectúa una segunda votación entre
los dos candidatos más votados en la primera.
c) El Presidente elige, con el acuerdo del Consejo, al Secretario y al
Tesorero por los dos años de su mandato.
d) En el caso de que se produjera una vacante en el cargo de Presidente,
el Consejo de Administración elige a un sustituto para el resto de la
duración del mandato en curso.
Artículo 14. - El Directorio
a) El Presidente, el Secretario, el Tesorero, conforman el Directorio, y
son ex-officio miembros del Consejo.
b) El Presidente, o en su defecto otro miembro del Directorio, convoca y
preside las reuniones del Directorio; presenta a la Asamblea anual un
informe sobre la gestión del Directorio.
c) El Presidente convoca al menos dos veces al año al Directorio
ampliado, integrado por los miembros del Directorio y los Directores de
las Comunidades.
d) El Secretario es fedatario de los actos, lleva las actas de las
reuniones del Di rectorio y se ocupa de los asuntos organizativos que le
encomienda el Presidente.
e) El Tesorero vela por las finanzas de la Escuela y es responsable de
los estados contables.
f) El Comité administrativo permanente se ocupa de temas administrativos
y financieros que le confía el Presidente; su composición y renovación
las define un reglamento interno decidido por el Consejo.
Artículo
15. - El Consejo de Administración
a) El Consejo de
Administración es responsable de la administración de la Escuela y
garantiza el respeto de sus Estatutos; puede pedir cuentas a los
miembros de las diversas instancias.
b) Se reúne al menos tres veces al año; dispone de los poderes que no
están reservados al Presidente, al Directorio, o a la Asamblea.
c) Elige a un Vicepresidente que, en ausencia del Presidente, convoca y
preside las reuniones del Consejo.
d) Está compuesto por un conjunto de doce miembros, a los que se les
añaden los componentes del Directorio. Los doce miembros permanecen en
sus cargos durante cuatro años.
e) Adopta sus decisiones por una mayoría de dos tercios.
f) Recibe las sugerencias de los miembros de la Escuela y, llegado el
caso, las propone a la Asamblea.
g) Puede establecer y modificar reglamentos internos sobre los asuntos
que le competen.
h) Cada dos años salen del Consejo de Administración seis de los doce
componentes ; se deciden los salientes por antigüedad. La Asamblea
General elige a cuatro de los entrantes a partir de las candidaturas
presentadas; uno es designado por la AMP; otro es designado por los
Consejeros ya elegidos.
i) La elección de los miembros del Consejo por la Asamblea se hace en
una sola vuelta; son elegidos los cuatro más votados; cada elector puede
votar cuatro nombres.
j) En caso de vacante, el Consejo elige a un sustituto para el resto de
la duración del mandato.
Artículo
16. - Régimen de incompatibilidades
a) No se puede ser
Presidente o miembro del Directorio y asumir simultáneamente una función
local en la Escuela.
b) Después de haber sido miembro del Consejo, no se puede volver a él
antes de dos años.
c) Después de haber sido miembro del Directorio, no se puede volver a él
antes de dos años.
d) No se puede pertenecer simultáneamente a la Comisión de Garantía y a
la Comisión del pase.
VI.
Grados
Artículo
17. - Grados
a) La Escuela reconoce
dos grados en el seno de sus miembros:
- A.M.E. (Analista
Miembro de la Escuela), grado permanente;
- A.E. (Analista de la Escuela), grado transitorio.
b) Además, los miembros
que no pertenecen a ninguno de estos dos grados, pueden declararse al
Consejo de Administración como analistas practicantes.
c) El sentido y el valor de estos títulos y su denominación están
explicitados en la "Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el
psicoanalista de la Escuela", de Jacques Lacan.
Artículo
18. - La Comisión de Garantía
a) La Comisión de
Garantía otorga el grado de AME y completa su actividad con enseñanzas
que desarrollan las decisiones adoptadas y les dan sentido.
b)La composición, funcionamiento y modo de renovación de esta Comisión
están regulados en un reglamento aprobado por el Consejo de la AMP.
Artículo
19. - La Comisión del pase
a) El grado de A.E. es
otorgado por una Comisión del Pase, mediante el procedimiento denominado
"pase".
b) La composición, funcionamiento y modo de renovación de dicha Comisión
y de su Secretariado están regulados en un reglamento, aprobado por el
Consejo de la AMP.
c) Durante el tiempo de su nominación, el A.E. da testimonio de los
problemas cruciales en los puntos vivos a los que ha llegado para el
psicoanálisis.
VII.
Modificación de los Estatutos
Artículo
20. - Modificación de los Estatutos
a) Para la modificación
de los Estatutos, la Asamblea General debe reunirse en sesión
extraordinaria convocada por el Consejo.
b) Se requiere un quorum de la mitad de los miembros, presentes,
debidamente representados o que hayan mandado su voto por correo.
c) En defecto del quorum exigido, tiene lugar una segunda convocatoria
en un plazo que no puede ser inferior a quince días. En esta segunda
convocatoria, la Asamblea se constituye válidamente con independencia
del número de personas presentes o representadas.
d) Para la aprobación de la modificación se requiere una mayoría de dos
tercios de los sufragios expresados.
VIII.
Disolución de la Asociación
Artículo
21. - Disolución de la Asociación
La disolución de la Escuela podrá efectuarse de dos maneras:
a) En sesión
extraordinaria de la Asamblea previa proposición del Consejo aprobada
por el Comité Asesor;
b) por decisión del Comité Asesor.
En el caso de la opción a), se seguirá el mismo procedimiento que en el
supuesto de modificación de Estatutos en cuanto al sistema de quorums y
convocatorias. Sin embargo, para la aprobación de la disolución bastará con
la mayoría simple. Acordada la disolución, se iniciará la liquidación del
patrimonio y se entregarán los bienes a la Fundación del Campo Freudiano.
Para tal fin, el Consejo actúa como Comisión liquidadora.
IX.
Vínculos interasociativos
Artículo
22. - La Escuela Europea de Psicoanálisis (EEP)
La Escuela es miembro de la EEP, a título de miembro institucional; los
miembros de la Escuela son miembros de la EEP. Un representante acreditado
de la EEP puede participar con voz y sin voto en las reuniones del Consejo,
del Directorio y de la Asamblea de la Escuela. El Directorio de la Escuela
concierta sus actividades con las de la EEP.
Artículo
23. - El Comité Asesor
El Comité Asesor o Comité de la AMP está compuesto por los miembros ex-officio
de la Escuela. Puede intervenir como instancia de mediación si es necesario
o como instancia de decisión en caso de bloqueo de la Asamblea o del
Consejo. Por excepción de los Artículos 12, 20 y 21, tiene el poder de
convocar la Asamblea en sesión extraordinaria.
Artículo
24. - La Fundación del Campo Freudiano
La Escuela forma parte de la red del Campo Freudiano; participa en los
Encuentros Internacionales organizados por la Fundación del Campo Freudiano;
colabora con la Federación Internacional de Bibliotecas del Campo Freudiano.
Artículo
25. - Relación con el Instituto del Campo Freudiano
El Directorio de la Escuela concierta sus actividades con las del Instituto
del Campo Freudiano, las Secciones Clínicas del mismo, los Seminarios, los
distintos grupos de trabajo e investigación.
Artículo
26. - Pertenencia a la Asociación Mundial de Psicoanálisis
La Escuela es miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) a
título de miembro institucional. Los miembros de la Escuela son miembros de
la AMP. Un delegado de la AMP es admitido a participar con voz y sin voto en
las reuniones del Directorio, del Consejo y de la Asamblea de la Escuela.
X. De las
Sedes y Comunidades
Artículo
27. - Pertenencia local de los miembros
a) Cada miembro de la
Escuela debe pertenecer a una Sede y a una Comunidad.
b) Es adscrito a una Sede y a una Comunidad por el Consejo tras un
informe del Presidente, en función de su lugar de residencia y otros
criterios.
c) Debe pagar las cuotas nacional y local fijadas según consta en el
artículo 7.
d) Las Comunidades podrán admitir socios que lo serán de una Sede. Sus
derechos y deberes se estipularan en los reglamentos de la Comunidad y
de la Sede a la que están adscritos Deberán abonar una contribución
mensual a los gastos fijada reglamentariamente.
Artículo
28. - Administración
a) La calidad de Sede es
otorgada por el Consejo tras un informe del Presidente. El Consejo
establece la lista de las Comunidades.
b) Cada Sede está regida por un reglamento interno de la Escuela
aprobado por el Consejo. Lo mismo sucede con las Comunidades.
c) Cada Comunidad agrupa a un cierto número de Sedes. Es administrada
por una Junta Directiva que comprende entre tres y seis miembros. Todos
los miembros de la Comunidad se reúnen una vez al año en una
Convocatoria anual de la Comunidad donde se rinde cuentas de la gestión
realizada y de los estados contables de las sedes que componen la
comunidad.
d) Cada Sede corresponde a una ciudad. Es administrada por un Secretario
responsable. Los miembros de la Sede están invitados a reunirse una vez
al año en una Reunión Institucional anual.
e) La Comunidad Administrativa Diversa es una Comunidad deslocalizada.
Está regida por un reglamento especial aprobado por el Consejo. Es
administrada directamente por el Presidente de la Escuela.
Artículo
29. - Cláusula de salvaguarda patrimonial
a) En caso de que así lo
decida el Comité Asesor, previo informe del Directorio, el patrimonio de
la Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona, tal como consta en el
Registro de la Biblioteca, será transmitido a una Fundación establecida
en Cataluña cuyo Patronato será designado por el Comité Asesor.
b) En el caso de disolución de la Asociación, el patrimonio de la
Biblioteca no entrará en el patrimonio de bienes prescrito en el
artículo 21 sino que será transferido, bajo la supervisión del Comité
Asesor, a una Asociación sin fines de lucro inscrita en el Registro de
Asociaciones de la Generalitat de Cataluña, creada por el Comité Asesor,
bajo el nombre de "Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona", o a una
Fundación del mismo nombre, cuyo Patronato será designado por dicho
Comité Asesor.
c) Medidas de salvaguarda semejantes serán tomadas para el patrimonio de
las diversas Comunidades y Sedes de la Escuela.
XI.
Disposiciones Transitorias
Artículo
30. La Asamblea Extraordinaria Fundacional
a) Reglamento interno
especial de las elecciones :
- Elección del
primer Presidente : según las disposiciones del articulo 13 b.
- Elección del primer Consejo : la Asamblea elige a diez de los
entrantes a partir de las candidaturas presentadas ; la elección se
hace en una sola vuelta; son elegidos los diez más votados; cada
elector puede votar diez nombres. Uno de los entrantes es designado
por el Comité asesor, otro por el nuevo Consejo ya elegido. -
Elección del primer Directorio : según las disposiciones del
articulo 13 c.
b) Reglamento especial de las primeras renovaciones :
- Renovación del
primer Presidente y del primer Directorio: asumen sus cargos hasta
el 31 de diciembre de 2002 fecha en la que se producirá la
renovación de acuerdo al articulo 13 b y 13c.
- Renovación del primer Consejo: el primer Consejo se renovará el 31
de diciembre de 2002; de entre los diez elegidos por la Asamblea se
deciden los cinco salientes por sorteo ; de entre los designados por
el Comité asesor y por el Consejo se decide el saliente por sorteo.
c) Constitución de los Órganos directivos:
Los presentes Estatutos se aprueban en la Asamblea Extraordinaria
convocada en Madrid para el día 6 de mayo de 2000. En ella se efectúa,
según el reglamento interno especial, la elección del primer Presidente,
del primer Consejo y del primer Directorio, con lo que quedan
constituidos todos los Órganos directivos de la Asociación.
Artículo
31. - Proceso de legalización
La Asamblea otorga poderes al Consejo de Administración para adecuar los
presentes estatutos a los requisitos del proceso de legalización.
Madrid, 6 de
Mayo del 2000

ACTA DE
FUNDACIÓN Jacques Lacan
- 21 de junio de 1964 -
Fundo -tan solo como
siempre he estado en mi relación con la causa psicoanalítica- la Escuela
Francesa de Psicoanálisis, cuya dirección ejerceré personalmente durante los
próximos cuatro años; pues nada en el presente me impide responder por ella.
Es mi intención que este
título represente al organismo en el cual debe llevarse a cabo un trabajo
que en el campo que Freud abrió, restaure el filo cortante de la verdad, que
vuelva a conducir a la praxis original que él instituyó bajo el nombre de
psicoanálisis al deber que le corresponde en nuestro mundo y que, mediante
una crítica asidua, denuncie en él las desviaciones y los compromisos que
amortiguan su progreso degradando su empleo.
Este objetivo de trabajo
es indisoluble de una formación que hay que dispensar en este movimiento de
reconquista. Es tanto como decir que en ese organismo son habilitados con
pleno derecho aquellos que yo mismo he formado, y que son invitados a él
todos aquellos que pueden contribuir a poner a prueba lo bien fundado de esa
formación.
Los que vendrán a esta
Escuela se comprometerán a desempeñar una tarea sometida a un control
interno y externo. A cambio de ello reciben la seguridad de que no se
ahorrará nada para que todo lo que hagan de válido tenga la repercusión que
merece, y en el lugar que será conveniente.
Para la ejecución del
trabajo adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño
grupo. Cada uno de ellos (tenemos un nombre para designar esos grupos) se
compondrá de tres personas al menos, de cinco como máximo, cuatro es la
medida justa. Más una encargada de la selección, de la discusión y de la
salida que hay que reservar al trabajo de cada cual. Después de un cierto
tiempo de funcionamiento, los elementos de un grupo verán que se les propone
que permuten en otro.
El cargo de dirección no
constituirá una parcela de poder cuyo servicio prestado se capitalizaría
para el acceso a un grado superior y nadie habrá de sentirse degradado por
volver al rango de un trabajo de base. Por la razón de que toda empresa
personal llevará a su autor a las condiciones de crítica y de control a las
cuales serán sometidos en la Escuela todos los trabajos que haya que llevar
adelante.
Esto no implica de ningún
modo una jerarquía cabeza abajo, sino una organización circular cuyo
funcionamiento, fácil de programar, se afianzará con la experiencia.
Constituimos tres secciones, de cuya marcha me ocuparé con dos colaboradores
que me secundarán en cada una de ellas.
1) Sección de psicoanálisis puro,
esto es, praxis y doctrina del psicoanálisis propiamente dicho, el cual
es, y no es otra cosa -lo estableceremos en su oportunidad- que el
psicoanálisis didáctico.
Los problemas
urgentes que hay que plantear en todas las salidas del didáctico,
hallarán aquí el modo de abrirse camino mediante una confrontación
mantenida entre personas que tengan experiencia del didáctico y
candidatos en formación. Se funda su razón de ser en lo que no hay por
qué velar: a saber la necesidad que resulta de las exigencias
profesionales cada vez que éstas llevan al analizado en formación a
contraer una responsabilidad por poco que sea analítica.
Es en el interior de
ese problema y como un caso particular donde debe ser situado el de la
entrada en supervisión. Como preludio hemos de definir este caso de
acuerdo con unos criterios que sean distintos de la impresión de todos y
del prejuicio de cada uno. Pues es sabido que en eso reside actualmente
su única ley, cuando la violación de la regla implicada en la
observancia de sus formas es permanente. Ya desde el comienzo, y en todo
caso, se atenderá a que el practicante en formación en nuestra Escuela
disponga, dentro de ese marco, de una supervisión calificada.
Serán propuestos al
estudio así instaurado, tanto los rasgos por los que yo mismo rompo con
los estándares afirmados en la práctica didáctica, como los efectos que
se imputan a mi enseñanza sobre el curso de mis análisis cuando es el
caso que mis analizados asisten a ella a título de alumnos. Se incluirán
en ese estudio, si hace falta, los únicos callejones sin salida que hay
que tener en cuenta por mi posición en una Escuela como ésta, a saber,
aquellos que engendraría en su trabajo la inducción misma a la cual
apunta mi enseñanza.
Estos estudios, cuya
extrema agudeza es la puesta en cuestión de la rutina establecida, serán
recopilados por el directorio de la sección, que velará para establecer
las vías más propicias para sostener los efectos de su solicitación.
Tres subsecciones:
-
Doctrina
del psicoanálisis puro
-
Crítica
interna de su praxis como formación
-
Supervisión de los psicoanalistas en formación
Establezco finalmente
como principio de doctrina que esta sección, la primera, así como
aquella cuyo destino diré en el punto 3, no se fijará en su
reclutamiento en la calificación médica, pues el psicoanálisis puro no
es en sí mismo una técnica terapéutica.
2) Sección de psicoanálisis aplicado,
lo que quiere decir de terapéutica y de clínica médica.
Serán admitidos en
ella los grupos médicos, tanto si están compuestos de sujetos
psicoanalizados como si no, por poco que estén en disposición de
contribuir a la experiencia psicoanalítica: mediante la crítica de sus
indicaciones en sus resultados y por la puesta a prueba de los términos
categóricos y las estructuras que he introducido en ella como los que
sostienen el hilo que hay que seguir en la praxis freudiana; y ello en
el examen clínico, en las definiciones nosográficas, en la posición
misma de los proyectos terapéuticos.
También aquí tres
subsecciones:
Un directorio para
autenticar cada trabajo como de la Escuela, y con una composición que
excluya todo conformismo preconcebido.
3) Sección de recensión del campo
freudiano
Se ocupará antes que
nada de la reseña y de la censura crítica de todo lo que ofrecen en este
campo las publicaciones que dentro de él pretenden estar autorizadas.
Emprenderá la puesta a la luz del día de los principios de los cuales la
praxis analítica debe recibir su estatuto en la ciencia. Estatuto que,
por más particular que haya que reconocerlo finalmente, no podría ser el
de una experiencia inefable. Convocará, por último, a instruir nuestra
experiencia así como a comunicarle, a aquello que del estructuralismo
instaurado en ciertas ciencias, puede esclarecer el estructuralismo cuya
función he demostrado en la nuestra; además de ponerlos a ambos en
comunicación y, en sentido inverso, llevar a esas ciencias aquello que
por nuestra subjetivación pueden recibir como inspiración
complementaria.
En el límite, es
requerida una praxis de la teoría, sin la cual el orden de afinidades
que dibujan las ciencias que llamamos conjeturales, permanecerá a la
merced de esta deriva política que se realza con la ilusión de un
condicionamiento universal.
Por lo tanto tres
subsecciones más:
-
Comentario continuo del movimiento psicoanalítico
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Articulación con las ciencias afines
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Ética
del psicoanálisis, que es la praxis de su teoría.
Los fondos
financieros constituidos principalmente por la contribución de los
miembros de la Escuela, por las subvenciones que obtendrá llegado el
caso, o también por los servicios que prestará como Escuela, serán
enteramente reservados a su esfuerzo de publicación.
En primera fila, un
anuario reunirá los títulos y el resumen de los trabajos, aparezcan
donde aparezcan, de la Escuela, anuario donde figurarán por su simple
demanda todos aquellos que habrán estado en ejercicio en ella. La
adhesión a la Escuela se hará presentándose en un grupo de trabajo
constituido tal como hemos dicho. La admisión, al comienzo, será
decidida por mí mismo, sin que tenga en cuenta las posiciones tomadas
por nadie en el pasado respecto a mi persona, seguro como estoy de que
aquellos que me abandonaron, no soy yo quién está resentido con ellos,
sino que son ellos quienes estarán cada vez más resentidos por no poder
retractarse.
Por lo demás, mi
respuesta sólo se referirá a lo que podré presumir o constatar de manera
fehaciente sobre el valor del grupo y sobre el lugar que éste pretenda
ocupar primeramente.
La organización de la
Escuela sobre el principio de rotación que he indicado, será fijada por
lo que elabore una comisión aprobada por una primera asamblea plenaria
que tendrá lugar dentro de un año. Esta comisión la elaborará a partir
de la experiencia recorrida al vencer el segundo año, cuando a una
segunda asamblea le corresponderá aprobarla. No es necesario que las
adhesiones cubran el conjunto de este plan para que funcione. No
necesito una lista numerosa, sino trabajadores decididos, como ya de
antemano sé que los hay.
Nota Adjunta
Este acta de fundación
considera que la simple costumbre no vale para nada. Sin embargo ha dejado
abiertas, al parecer, algunas preguntas para aquellos que se rigen todavía
por esa costumbre. Una guía para el usuario, con siete encabezamientos, da
aquí las respuestas más solicitadas; a partir de ellas se supondrán las
preguntas que ellas disipan.
1 - Del
didacta
Un psicoanalista es
didacta por el hecho de haber realizado uno o varios análisis que han
resultado ser didácticos. Es una habilitación de hecho, que de hecho
siempre ha tenido lugar así y que no responde a nada más que a un
anuario que ratifica hechos, sin que ni siquiera tenga que tomarse la
molestia de pretender ser exhaustivo. La costumbre del consentimiento de
los pares se ha vuelto caduca al haber permitido la introducción muy
reciente de lo que se llama "la lista", a partir del momento en que una
sociedad ha podido utilizarla con unos fines que desconocen de la manera
más clara las condiciones mismas tanto del análisis a emprender como del
análisis en curso. Entre esas condiciones la más esencial es que el
analizado sea libre de elegir a su analista.
2 - De la
candidatura a la Escuela
Una cosa es la
candidatura a una Escuela, otra muy distinta es la calificación de un
psicoanálisis didáctico. La candidatura a la escuela exige una selección
que se regulará según sus objetivos de trabajo. El cargo será sostenido
al comienzo por un simple comité de recepción, llamado Cardo, es decir
gozne dicho en latín, lo que indica su espíritu. Recordemos que el
psicoanálisis didáctico no es exigido más que para la primera sección de
la Escuela, si bien es deseable para todas.
3 - Del
psicoanálisis didáctico
La calificación de un
psicoanálisis como didáctico se ha practicado hasta el presente mediante
una selección, de la cual basta, para juzgarla, constatar que, desde que
dura, no ha permitido articular ninguno de sus principios. Nadie tiene
posibilidad ya de deslindarse en el futuro, salvo rompiendo previamente
con una costumbre que se ofrece a la irrisión.
El único principio
cierto que hay que plantear, y tanto más, por haber sido desconocido, es
que el psicoanálisis es constituido como didáctico por el querer del
sujeto, y que éste debe estar advertido de que el análisis contestará
ese querer, en la medida misma en que vaya acercándose al deseo que
entraña.
4 - Del
psicoanálisis didáctico en la participación en la Escuela
Aquellos que
emprendan un psicoanálisis didáctico lo hacen de motu propio y por
propia elección. El título 1 de esta nota implica incluso que pueden
estar en posición de autorizar a su psicoanalista como didacta. Pero la
admisión a la Escuela les impone la condición de que se sepa que han
emprendido esa empresa, dónde y cuándo. Pues la Escuela, en cualquier
momento en que el sujeto entre en análisis, ha de sopesar este hecho con
la responsabilidad que no puede declinar por las consecuencias que
tiene.
Es constante que el
psicoanálisis tenga efectos sobre toda práctica del sujeto que se
compromete en él. Cuando esta práctica procede, por poco que sea, de
efectos psicoanalíticos, resulta que el sujeto los engendra en el lugar
en que los ha de reconocer.
¿Cómo no ver que la
supervisión se impone a partir del momento de esos efectos, y en primer
lugar para proteger a aquel que acude en posición de paciente? Aquí está
en juego algo de una responsabilidad que la realidad impone al sujeto,
cuando es practicante, asumirla por su cuenta y riesgo.
Fingir ignorar este
hecho es la increíble función que algunos conservan en la práctica del
análisis didáctico: se le supone que el sujeto no practica, o bien se
piensa de él que viola al obrar así una regla de prudencia, o incluso de
honestidad. Que por observar esta regla el sujeto llegue a faltar a su
función, no está fuera de los límites de lo que pasa; cosa sabida, por
lo demás.
La Escuela no podría
abstraerse de este estado de cosas desastroso, en razón misma del
trabajo que ella está hecha para garantizar.
Es por ello que se
ocupará de establecer las supervisiones que convienen a la situación de
cada cual, haciendo frente a una realidad, de la cual forma parte el
acuerdo del analista. A la inversa, una solución insuficiente podrá
motivar para ella una ruptura de contrato.
5 - Del
compromiso en la Escuela
Uno se compromete
ahora en la Escuela pasando por dos accesos.
1. El
grupo constituido por elección mutua según el Acta de Fundación y
que se llamará cartel, se presenta a mi aceptación con el título del
trabajo que cada uno entiende que llevará adelante en él.
2. Los individuos que quieren darse a conocer para cualquier
proyecto que sea, hallarán el camino útil acercándose a un miembro
del Cardo: los nombres de los primeros que hayan aceptado el cargo a
petición mía serán publicados antes del 20 de julio. Yo mismo
dirigiré hacia uno de ellos a quien me haga esa demanda.
6 - Del
estatuto de la Escuela
Mi dirección personal
es provisional, aunque prometida por cuatro años. Nos parecen necesarios
para la puesta en marcha de la Escuela.
Si bien su estatuto
jurídico es ya desde ahora el de la asociación declarada según la ley de
1901, creemos que prioritariamente debemos hacer pasar a su movimiento
el estatuto interno que será, en un plazo fijado, propuesto al
consentimiento de todos. Recordemos que la peor objeción que se pueda
hacer a las Sociedades de la forma existente, es el agotamiento del
trabajo, manifiesto hasta en la calidad, que causan entre los mejores.
El éxito de la Escuela se medirá por la presentación de trabajos que
sean admisibles en su lugar.
7 - De la
Escuela como experiencia inaugural
Este aspecto se
impone bastante, pensamos, en el Acta de Fundación, y dejamos a cada
cual que descubra ahí promesas y escollos.
A aquellos que pueden
hacerse preguntas sobre lo que nos guía, desvelaremos su razón. La
enseñanza del psicoanálisis no puede transmitirse de un sujeto a otro
sino por los caminos de una transferencia de trabajo.
Los "seminarios",
comprendiendo en ellos nuestro curso en la École des Hautes Études, no
fundarán nada si no remiten a esa transferencia. Ningún aparato
doctrinal, y en especial el nuestro, por más propicio que pueda ser para
la dirección del trabajo, puede prejuzgar sobre las conclusiones que
serán su resto.
Preámbulo
Esta fundación, se puede
plantear en primer término la cuestión de su relación con la enseñanza que
no deja sin garantía la decisión de su acto.
Se postulará que, por calificados que estén quienes se hallen en condiciones
de discutir allí esta enseñanza, la Escuela no depende de ella y tampoco la
dispensa, ya que ella prosigue en el exterior.
Si para esta enseñanza, en efecto, la existencia de una audiencia que
todavía no la ha valorado, se reveló en el mismo vuelco decisivo que impuso
la Escuela, importa tanto más señalar qué los separa.
Escuela Freudiana de París, este título mantenido en reserva en el Acta de
Fundación, anuncia a las claras las intenciones de las que procede, a quien
se atiene a sus términos.
Omitamos el lugar desde
el que se reasume, no sin méritos para hacerlo, con el escudo de origen el
desafío que conlleva, ya saludado por Freud: la Escuela se afirma
primeramente freudiana, dado que -si hay una verdad que, sin duda, se
sostiene en una presencia que paciente la reitera, cuyo efecto devino
conciencia del área francesa- el mensaje freudiano sobrepasa de lejos en su
radicalidad el uso que de él hacen los practicantes de obediencia anglófona.
Aun si se echa mano en
Francia y en otras partes a una práctica mitigada por el torrente de una
psicoterapia asociada a las necesidades de la higiene social, es un hecho
que ningún practicante deja de mostrar su molestia o su aversión, incluso
irrisión u horror, a medida que se ofrecen ocasiones de sumergirse en el
lugar abierto donde la práctica aquí denunciada asume forma imperialista:
conformismo de la mira, barbarismo de la doctrina, regresión acabada a un
psicologismo puro y simple, todo ello mal compensado por la promoción de un
clero fácil de caricaturizar, pero que en su compunción es cabalmente el
resto que da fe de la formación por la cual el psicoanálisis no se disuelve
en lo que propaga.
Este desacuerdo,
ilústreselo con la evidencia que surge al preguntar si no es cierto que en
nuestra época el psicoanálisis está en todos lados, mas los psicoanalistas
en otra parte.
Pues no en vano puede uno sorprenderse de que el mero nombre de Freud, con
la esperanza de verdad que lleva sea considerado por enfrentarse con el
nombre de Marx, sospecha no disipada, aunque sea patente que el abismo entre
ellos sea incolmable, que en la vía entreabierta por Freud podría percibirse
la razón por la que el marxismo fracasa en dar cuenta de un poder cada vez
más desmesurado y loco en cuanto a lo político, que incluso podría
desempeñar un efecto de reactivación de su contradicción.
Que los psicoanalistas no
estén en condiciones de juzgar los males en que están inmersos, pero que en
ello fallan, basta para explicar que respondan con un enquistamiento del
pensamiento. Dimisión que abre la vía a una falsa complacencia, portadora
para el beneficiario de los mismos efectos que una verdadera; en este caso,
la estampilla que degradan en los términos cuya guarda tienen para la
empresa que de ningún modo es en sí el resorte de la economía reinante,
aunque cómoda es la puesta en condiciones de aquellos que ella emplea,
incluso en los altos grados: la orientación psicológica y sus diversos
oficios.
De este modo el
psicoanálisis está demasiado en espera y los psicoanalistas demasiado en
falso para que se pueda deshacer su suspenso desde otra parte que el punto
mismo del que han tomado distancia: a saber, la formación de psicoanalista.
No es que la Escuela no
disponga de lo que le asegura no romper ninguna continuidad: a saber,
psicoanalistas irreprochables cualquiera sea el punto de vista que se
adopte, puesto que hubiese bastado para ellos, como bastó para el resto de
los sujetos formados por Lacan, que renegasen de su enseñanza para ser
reconocidos por cierta "Internacional" y es notorio que no deben sino a su
elección y a su discernimiento el haber renunciado a dicho reconocimiento.
Es la Escuela la que
vuelve a cuestionar los principios de una habilitación patente y con el
consentimiento de aquellos que notoriamente la han recibido.
En lo cual freudiana revela ser además, presentándose ahora a nuestro examen
el término de Escuela. Este término debe ser tomado en el sentido en que
antiguamente significaba ciertos lugares de refugio, incluso de bases de
operación contra lo que ya podía llamarse malestar en la cultura.
Al atenernos al malestar del psicoanálisis, la Escuela entiende dar su campo
no solamente a un trabajo de crítica: sino a la apertura del fundamento de
la experiencia, al enjuiciamiento del estilo de vida en que desemboca.
Quienes aquí se
comprometen se sienten lo suficientemente sólidos como para enunciar el
estado de cosas manifiesto: que en el presente el psicoanálisis no tiene
nada más seguro que hacer valer en su activo que la producción de
psicoanalistas, aunque ese balance aparezca como dejando que desear.
No es que con ello nos abandonemos a cierta autoacusación. Somos conscientes
de que los resultados del psicoanálisis, aun en su estado de dudosa verdad,
hacen papel más digno que las fluctuaciones de moda y las premisas ciegas de
las que se fían tantas terapéuticas en el terreno donde la medicina no acabó
de ubicarse en cuanto a sus criterios (¿los de la recuperación social son
isomorfos a los de la curación?) y parece incluso en retirada en cuanto a la
nosografía: hablamos de la psiquiatría, que ha pasado a ser un interrogante
para todos.
Es incluso bastante
curioso ver el modo en que el psicoanálisis hace aquí de pararrayos. Sin él,
cómo se haría para ser tomado en serio cuando su único mérito es el
oponérsele. A ello se debe un statu-quo en que el psicoanalista se siente
cómodo gracias a la benevolencia con la que se considera su insuficiencia.
El psicoanálisis se distinguió primero, sin embargo, por dar acceso a la
noción de curación en su terreno, a saber: devolver sus sentidos a los
síntomas, dar lugar al deseo que ellos enmascaran, rectificar de manera
ejemplar la aprehensión de una relación privilegiada, -aunque hubiese hecho
falta poder ilustrarla con las distensiones de estructura que exigen las
formas de la enfermedad, reconocerlas en las relaciones del ser que demanda
y que se identifica con esta demanda y esa identificación mismas.
Aun haría falta que el
deseo y la transferencia que las animan hayan sublevado a quienes tienen su
experiencia hasta volverles intolerables los conceptos que perpetúan una
construcción del hombre y de Dios donde entendimiento y voluntad se
distinguen, mediante una pretendida pasividad del primer modo y la
arbitraria actividad que atribuye al segundo.
La revisión del pensamiento que reclaman las conexiones con el deseo que
Freud le impone, parece estar fuera de los medios del psicoanalista. Ellos
se eclipsan sin duda entre los miramientos que los doblegan y la debilidad
de aquellos a los que socorre.
Hay empero un punto en que el problema del deseo no se puede eludir, es
cuando se trata del psicoanalista mismo.
Y nada es más ejemplar de
la pura cháchara que lo que de ella dice este comentario: que ella
condiciona la seguridad de su intervención.
Perseguir en las coartadas el desconocimiento que se escuda aquí con falsos
documentos, exige el encuentro de lo más valedero de una experiencia
personal con aquellos que la conminarán a confesarse, considerándola un bien
común.
Las propias autoridades científicas son aquí el rehén de un pacto de
carencia que hace que ya no se pueda esperar desde fuera una exigencia de
control que estaría a la orden del día en cualquier otra parte.
Es asunto solamente de quienes, psicoanalistas o no, se interesan por el
psicoanálisis en acto.
A ellos se abre la Escuela para que pongan a prueba su interés, no
estándoles prohibido elaborar su lógica.

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