Nº 3

Diciembre de 2007

Boletín digital de Carteles  -  Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano

 

 

Sumario

Presentación

Presentación

Breves notas t(e)óricas

Experiencia en el cartel

Reseñas de actividades

Nuevos carteles

Busca cartel

¿Qué es el cartel?

____________________

Responsable:
Carmen Carceller
Equipo de redacción:
Eugenia Blasco
Concha Lechón

Dirijan sus aportaciones a:
cartel_express@yahoo.es

Extensión máxima: 3000 caracteres incluyendo espacios

Corresponsales:
Eugenio Castro
Antonio García Cenador
Teresa Colomer
Julio González
Amanda Goya
Concha Lechón
Rodolfo Pujol
José Ángel Rodríguez Ribas
Araceli Teixidó

Nudos y trenzas

De nuevo la vieja máquina de vapor se asoma a nuestro rápido correo electrónico. Lo nuevo y lo viejo se entrecruza, se encadena. Para terminar el año tomamos la imagen de Lacan desplazándose con los atemporales nudos en la antigua bicicleta para llevarnos a un texto clásico que muestra su actualidad para la E.L.P. para los nuevos y para los no tan nuevos cartelizantes. Recorrer las vías ya trilladas que nos inspire “otras ganas, la de ex–sistir”. [Decolaje o Despegue de la Escuela; J. Lacan]

Los nudos y las trenzas del emperador, ejemplo que trae Jacques Alain Miller, para hablar del cartel en el Campo Freudiano. Un extracto de: “La Escuela al revés” nos sugiere cómo refundir el desusado dispositivo para el nuevo año que nos espera.

Y, entre humeante vapor, les traslada también la interesante propuesta de trabajo de Susana Hommel.

Otras futuras contribuciones darán cuenta de que la invención lacaniana tiene vigencia en el siglo XXI y que la E.L.P. impulsa, renueva y actualiza.

 


Decolaje o despegue de la Escuela

Jacques Lacan 

Aquí tienen, el hombre cubierto de cartas.

Mi camarada Drieu, por su parte, era o creía ser el hombre cubierto de mujeres, hasta el punto de titular así una de sus novelas. Título con que me denominaron mis compañeros de la sala de guardia - siendo que no tenía más que dos (mujeres) como todo el mundo, que se ocuparan de mí, y discretamente les ruego creerlo. Esas cartas las tomé en serio. Quiero decir: las tomé una por una, como se hace con las mujeres, e hice mi lista.

He terminado con ese montón.

Hay personas que se quejan de que las olvidé. Es muy posible. Que se dirijan a Gloria.

Acerté con los mil, y en rigor más.

Pero es preciso que entre esos mil marque yo una diferencia. Puesto que unos tienen que hacer el duelo por una Escuela con la que los otros no tienen qué hacer.

El duelo es un trabajo, como se lee en Freud. Es lo que les pido a los que, de la Escuela, quieren quedarse conmigo por la Causa freudiana.

A esos les escribí una carta anoche mismo. La recibirán. He aquí lo que les digo:

Delenda est. He dado el paso de decirlo, desde entonces irreversible.

Como lo demuestra el que, si uno se retracta, termina uno pegoteado - donde menos hice Escuela (École)... que pegue (que colle). Disuelta, lo está, por obra de mi dicho. Sólo queda que lo esté por el vuestro también.

Sin lo cual la sigla que tienen de mí -EFP- cae en manos de falsarios probados.

Desbaratar la maniobra incumbe a quienes de la Escuela reúno este sábado.

Créanme: a nadie admitiré para que juguetee en la Causa freudiana, sino seriamente desescuelado-despegado (d'école).

Firmé esto ayer, 10 de marzo.

Además, es culpa de Freud haber dejado a los analistas sin recursos y, encima, sin otra necesidad más que la de sindicarse.

Yo, por mi parte, procuré inspirarles otras ganas, la de ex-sistir. Eso, lo conseguí. Como se muestra en las precauciones con que se contorsiona el retorno al camino trillado.

Lo cual no se puede afirmar de todos ya que hay bastantes para seguir mi desbroce, subsistiendo por un lazo social nunca visto hasta el presente.

¿Qué otra cosa da pruebas de mi formación que acompañarme en el trabajo, pues lo es, de la disolución?

Tienen ahora que contarse.

Paso a los otros que, este trabajo, no tienen que hacerlo, por no haber sido de mi Escuela - sin que se pueda decir que ésta no los haya intoxicado.

Con ellos, sin demora, lanzo la Causa freudiana - y restauro en su favor el órgano de base tomado de la fundación de la Escuela, o sea el cartel, cuya formalización, tomando en cuenta la experiencia, afino.

Primero - Cuatro se eligen, para proseguir un trabajo que debe tener su producto. Aclaro: producto propio de cada uno y no colectivo.

Segundo - La conjunción de los cuatro se efectúa en torno de un Más-Uno que, si bien es cualquiera, debe ser alguien. A su cargo estará velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración.

Tercero - Para prevenir el efecto de pegoteo, permutación debe hacerse, en el término fijado de un año, dos como máximo.

Cuarto - Ningún progreso se ha de esperar, salvo el de poner a cielo abierto, periódicamente, tanto los resultados como las crisis del trabajo.

Quinto - El sorteo asegurará la renovación regular de los puntos de referencia creados a fin de vectorializar el conjunto.

La Causa freudiana no es Escuela, sino Campo - donde cada cual tendrá vía libre para demostrar qué hace con el saber que la experiencia deposita.

Campo al que los de la EFP se unirán apenas se hayan quitado de encima lo que ahora los estorba más que yo.

Abrevio aquí la puesta a punto necesaria para la puesta en marcha.

Pues es preciso que termine con el malentendido, de decir de las mujeres en mi último seminario, que no están privadas del goce fálico. Se me imputa pensar que son hombres. Vaya ocurrencia.

El goce fálico no las acerca a los hombres, más bien las aleja, ya que este goce es obstáculo a lo que las empareja con el sexuado de la otra especie.

Prevengo esta vez el malentendido, subrayando que esto no significa que no puedan tener, con uno solo, elegido por ellas, la satisfacción verdadera - fálica.

Satisfacción que se sitúa con su vientre. Pero como una respuesta a la palabra del hombre.

Para eso es preciso que acierte. Que acierte con el hombre que le hable según su fantasma fundamental, el de ella.

De este fantasma extrae efecto de amor a veces, de deseo siempre. No ocurre tan a menudo. Y, cuando ocurre, no por ello es relación, escrita, o sea ratificada en lo real.

Lo que llamé no relación, Freud lo pensó, aunque redujera lo genital al hecho de la reproducción.

¿No es esto, en efecto, lo que articula sobre la diferencia de la pulsión que llama fálica, con la que él pretende subsiste de lo genital? ¿Se hubiera percatado del dualismo sin la experiencia, en la que estaba, del psicoanálisis?

El goce fálico es justamente el que consuma el analizante.

Eso es todo. Los dejo.

Quisiera que me hagan preguntas. Que me las hagan por escrito. Que me las envíen. Las contestaré la semana que viene, si valen la pena.

La semana que viene, también, les diré cómo trabaja eso, la disolución.

- El título en francés D'Écolage condensa en su escritura misma el despegue (dècolage) de un avión y escuela (école y su correspondiente homofonía, imposible de reproducir en castellano. N. de T.)

Texto tomado de http://www.wapol.org/


Breves notas t(e)óricas

Por Jacques-Alain Miller

La escuela al revés [*]
(extracto)

Comprender lo nuevo, reanimando lo viejo...
Confucio, Conversaciones II, I I

Una lectura atenta del "Acta de Fundación" no debería dejar ninguna duda: en la intención de Lacan, el trabajo de la Escuela -"restaurar la verdad..., devolver a la práctica ... en el deber...denunciar las desviaciones y los compromisos..."- pasaba por el cartel. Por el cartel, es decir: no por los seminarios, ni por los cursos, o las conferencias, o los coloquios. Nada de esto: el cartel.

(...)

El cartel hoy es, en efecto, un órgano en el que uno hace su aprendizaje. Cuando éste se termina o uno cree que lo ha terminado, se tiende a desertar del cartel. Ahora bien, el cartel de aprendizaje no está en la intención primera de Lacan. El cartel original era un órgano de crítica y de control de las producciones. De allí el rol de la "más-una" persona, "encargada de la selección, de la discusión, y del destino reservado al trabajo de cada uno". En el cartel contemporáneo, no comprendemos más lo que esto podría querer decir.

(...)

Leamos una vez más el "Acta de fundación". No se trataba de una elaboración sostenida por un pequeño grupo, sino en un pequeño grupo; no se trataba de proscribir las "iniciativas personales", sino que todas estuvieran sometidas a "condiciones de crítica y de control" en la Escuela. No son comités abrumados por tareas prácticas los que pueden responder a esta exigencia, sino más bien los carteles.

Podría aportar muchas anécdotas para apoyar esto. Tal colega, publicado en un buen lugar en la prestigiosa revista de la Escuela, se desespera, sin embargo, porque su elaboración podría no tener ningún eco. Tal otro publica sin decirlo, sin saberlo quizás, los dichos de un colega, y nadie lee tan de cerca como para darse cuenta de ello. No digamos nada de la emoción que produce la crítica cuando ella se hace en público, lo que es bastante raro, ni de la emoción producida por el silencio de toda crítica (esto se llama el aburrimiento [ennuil], el aburrimiento precio de la unidad, el aburrimiento uniano [unien]).

Presentar sus elaboraciones en un pequeño grupo, ser escuchado, criticado, aconsejado por camaradas, no tener que solicitar la publicación de su trabajo, la programación de su exposición, sino tener su cartel, su más-uno, por intercesores, ¿no sería esto mejor que la situación que prevalece en la Escuela?

Si queremos que esto se haga, hace falta nada menos que una refundición [4] del cartel. Esto pone en cuestión la poderosa rutina que hay allí.

No puede uno solo (a menos que sea un Meiji) [5] cambiar los usos de un cuerpo constituido.

Si yo estoy solo, entonces "conservemos nuestras trenzas". [6]

Notas
* Extraído de El Caldero de la Escuela nº 28.
4- "refonte": lit., refundición.
5- "Meiji ". Emperador Japonés que decidió modernizar y occidentalizar Japón (alrededor de 1860).
6- Suponemos que la expresión alude al valor que tienen para la tradición japonesa las trenzas del emperador.
Traductor: Graciela Esperanza
Revisión: Beatriz Udenio

Texto tomado de http://www.wapol.org/


Reseñas de actividades

Por Susana Hommel

El sujeto entre las lenguas (II)

Busca carteles 2007-2008

Proposición de grupo de investigación de Suzanne Hommel para 2008

Numerosas lenguas se practican en la Ecole de la Cause Freudienne y en la Asociación Mundial de Psicoanálisis. ¿Podemos teorizar el hecho de que muchos hacen su análisis en francés, mientras que su lengua es el español, el italiano, el portugués, el inglés, el rumano, el húngaro, el ruso, el alemán? Una perdida es inevitable. ¿Qué hace el sujeto? Los significantes perdidos, las letras deformadas, las cosas no dichas, ¿están reprimidas? ¿Cuál es su estatuto?

No hablar en su primera lengua, la llamada lengua materna, constituye una perdida. Lalengua, tal como Lacan la ha conceptualizado, se sitúa fuera de la lengua materna. Cito un pasaje del Seminario “El Sinthome”, lección del 9 de marzo de 1976 “El hombre es portador de la idea de significante, esta idea, en lalengua, depende esencialmente de la sintaxis. En todo caso, lo que caracteriza a lalengua son lo equívocos posibles, como ilustré con el equívoco de deux [dos] con d’eux [de ellos]. Si algo en la historia puede suponerse, es que fue el conjunto de las mujeres el que engendró lo que he llamado lalengua, ante una lengua que se descomponía, el latín en ese caso, puesto que de esto se trataba en el origen de nuestras lenguas.”

Está la traducción escrita. El analizante que habla en una lengua extranjera, ¿traduce? “Lo que lalengua articula va mucho más lejos que lo que el ser hablante soporta de saber enunciado.”

 El sujeto que habla desde el principio de su análisis en otra lengua, en general en varias lenguas que se cruzan, ¿está brutalmente confrontado a lalengua? ¿Está menos protegido? Un analizante me dice: estoy muy inhibido cuando hablo en francés, me desinhibo cuando hablo en una lengua extranjera. Y ¿cómo abordar el erotismo de la lengua? ¿Cuál es el efecto de esta diversidad de las lenguas en despliegue de la cura analítica? La reducción del síntoma al shintome se produce también por la reducción de la cadena significante a la letra, pero ¿cómo el sujeto hace con sus pérdidas repetitivas? ¿Qué diferencia con las curas analíticas que pasan en una lengua, la primera, la materna? Todas estas cuestiones, y muchas otras podrán ser planteadas, elaboradas, extendidas. Propongo como lectura:

  •  El libro de Jean-Claude Milner “Le Juif de savoir”, Grasset, 2006. Habla de la lengua alemana, lengua de Europa Central, como lengua de saber, de la Wissenschaft. El saber es das Wissen, y no die Wissenschaft, la Wissenschaft se traduce por ciencia, según los diccionarios. Estamos ante la cuestión de lo intraducible mismo.

  •  Todos los libros de Georges-Arthur Goldschmit. Los que tratan directamente el tema:
    “Quand Freud voit la mer”, Buchet-Chastel, 2000, “La Traversée de fleuves”, Seuil, 1999, “Quand Freud attend le verbe”, Buchet-Chastel, 1996, et surtout “Le poing dans la bouche”, Verdier, 2004.

  • Propongo hacer un trabajo de investigación: El objetivo de la cura analítica es el mismo, pero la trayectoria puede ser singular por el hecho de que hay saltos de una lengua a otra.

    Traducción: Concha Lechón

    Diciembre de 2007


    Nuevos carteles

    Sede de A Coruña

    Fecha de constitución: 28 de noviembre de 2007

    Tema: El Pase

    Cartelizantes:
    Dolores García de la Torre: Momento de pase
    Marta Maside: Pase a la entrada
    Carmen Pérez: ¿Qué es el pase?
    Begoña Yañez: Demanda de pase
    Carmen Garrido (Más uno): Pase sinthome

    Sede de Barcelona

    Fecha de constitución: 16 de noviembre de 2007

    Tema: El semblante, a partir del Seminario XVIII

    Cartelizantes:
    Laura Canedo: Género y sexuación
    Neus Carbonell: No hay relación sexual, ¿Hoy?
    Pilar Foz: La mujer y el semblante
    Marta Serra: Semblante y mascarada
    Guy Briole (Más uno): La posición de semblante del psicoanalista

    Busca cartel

    El "busca cartel" quiere facilitar el encuentro entre personas interesadas en formar un nuevo cartel. Para ello diríjanse a: cartel_express@yahoo.es indicando sus datos, el tema de trabajo y cualquier otra particularidad que consideren

    Busca cartel:


    ¿Qué es el cartel?

    ¿Qué es?

    El Cartel es un grupo de trabajo.  Se entra al cartel por un interés sobre a un tema. Se eligen cuatro para hacer un trabajo que debe tener un producto propio y no colectivo. Los cuatro se reúnen en torno a un Más-Uno que, "si bien es cualquiera, debe ser alguien"; es el encargado de provocar la elaboración de cada uno.

    Ahora estamos en la apuesta de los carteles fulgurantes y el número de integrantes y la duración –máximo dos años–, puede variar.

    Terminado el trabajo, el Más–Uno será el encargado de la selección, la discusión y el destino que se reservará al trabajo de cada uno. Luego se disuelve el Cartel y permutan sus integrantes.

    ¿Quién puede participar?

    Cualquier persona que quiera trabajar en un tema que le convoque. Participan miembros y socios de la Escuelas, inscritos en el Instituto del Campo Freudiano y cualquier persona que manifieste su deseo de participar.

    ¿Cómo inscribir un cartel?

    Los carteles se inscriben en la Escuela. Cartel Express es el boletín que recoge el catálogo de los  carteles en funcionamiento, su actualidad, breves aportaciones teóricas y reseñas puntuales.

    Para inscribir un cartel hay que enviar los siguientes datos a cartel_express@yahoo.es:

    Tema del cartel; miembros y rasgo de cada uno; Más Uno y fecha de constitución.



    Foto: Pilar Moreno / Escultura de Javier Carvajal